domingo, 29 de noviembre de 2009

Rabbits

El viernes fui al teatro a ver una obra de Harold Pinter. Al subir las escaleras para llegar a mi asiento, que se encontraba en la zona del anfiteatro, comencé a pensar en lo terrible que sería un incendio en ese lugar. Me imaginé tratando de bajar esas mismas escaleras corriendo, pero llenas de humo. Vi gente horrizada. 
Sentí que me faltaba el aire.
He leído tantos casos de teatros incendiados en la Nueva España. Creo que cada 20 años se quemaba uno y morían un puñado de personas.
El espacio entre mi asiento y la barandilla era muy estrecho, mis leggings y sweater picaban, tenía calor.
Cuando comenzó la obra el malestar no cesó y lo que vi me trajo a la memoria los conejos de Lynch


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