miércoles, 18 de mayo de 2011

Yo nunca me enojo

Nada de lo que un ser humano pueda hacer es tan importante como para hacerme enojar.
Eso dice don Juan.
Y yo le digo, con lágrimas en los ojos: me enoja porque me duele, maestro.
Entrega tu sangre, niña. Sólo la ofrenda del dolor físico puede extirpar el miedo al sufrimiento.
Otorga al cosmos el agua divina en honor a aquel hombre que te enseñó y ahora lucha por su vida.
Nada que un ser humano haga es tan importante...
respira.
sacrifica.

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