lunes, 31 de mayo de 2010

Sufrir para merecer

Hoy, mientras desayunaba muesli, me reí demasiado al escuchar su broma. Fue una risa franca, liberadora y transparente. Él tiene razón.
Me gusta el sacrificio.
Por eso la obsesión con los aztecas, por eso el jucio final con la última muela que me queda, por eso el dolor, la carrera, el reloj de arena desgranándose quemando mi corazón como si fuera cera.

¿Por qué el mundo no reconoce mi talento y me saca de pobre?
¿Por qué no fui hija de Slim?
Podría estar ahora vomitando en Tailandia y no viviendo esta vida, de pájaros, castaños y flautas.

1 comentario:

  1. jajajajaja yo pienso lo mismo... al rato creeré que el feminismo no tiene sentido

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