Combatir la decepción.
Arrancarle la máscara al Chupacabras,
verlo directo a los ojos,
sin desafío,
con la absoluta certeza
del poder de nuestras manos.
Sentir la serpiente emplumada
que nos protege el plexo solar.
Creer en nuestra raza,
resucitar la esperanza.