
Me quitaron las ganas de escribir.
Yo iba a decir que de hada madrina busco empleo, aparecer en la madrugada y cumplir deseos. Pero esto me ha rebasado. Me duele. Me llora. Me derrota. Me enfurece.
Es mi escuela. En la que pienso cuando me siento nostálgica, la que defiendo de mis argumentos. Mi Alma Mater, por la que trabajé en Merkafón y a la que le debo 13 mil euros.
¿Y esto... por qué?